18.9.10

Presentación del Nº9 de la revista Cien de Cien letras, tinta y veneno.


ENCUENTRO FILOPOÉTICO INTEGRODELIRANTE
Estudiantes de Filosofía y letras de la UCB
Lunes 20 de septiembre
15:00 “El abismo poético de Hölderlin” por Luis Ignacio Ponce de León (Ponencia)
15:15 Sesión de preguntas
15:30 Osbaldo Añez (Poemas)
15:45 Debate con el público
16:00 “Trilce: una estética de la indigencia” por Rocío Ágreda (Ponencia)
16:15 Sesión de preguntas
16:30 Leni Flores (Cuento corto)
16:45 Debate con el público
17:00 “¿Verdad en la poesía?, desde el texto peri hermeneias de Aristóteles” por Dania Guzmán (Ponencia)
17:15 Sesión de preguntas
17:30 Juan Malebrán (Poema)
17:45 Debate con el público
18:00 Clausura
Martes 21 de septiembre
(ponencias y lecturas)
15:00 “La presencia del “otro” en el poema “Sólo el hombre” de Pablo Neruda” por Marcos Montaño (Ponencia)
15:15 Sesión de preguntas
15:30 Iván Gutiérrez (Cuento - Poema)
15:45 Debate con el público
16:00 “Filosofía y poesía en el límite: la polipoesía” Alejandra
Carranza (Ponencia)
16:15 Sesión de preguntas
16:30 Daniela Gonzáles (Cuento - poema)
16:45 Debate con el público
17:00 Mesas de debate
Temáticas: La necesidad de la escritura
La indiferencia del filósofo
Los posibles encuentros entre filosofía y poesía
Las diferencias entre el lenguaje poético y el filosófico
Las dimensiones del absurdo
18:00 Clausura
Nota: Además se contará con la presentación del Nº9 de la revista Cien de Cien letras, tinta y veneno.

4.12.08

Secreto


Por Pablo O.



Tu padre sentencioso confirmó tu muerte temprana. Es triste, pero no lloré. Te maldije en cambio. No podrías contarme el secreto. A cada uno nos entregó un recuerdo tuyo. Yo me llevé la carterita de lana que siempre usabas.
Esperamos algo silenciosos en el cuarto, velando una foto tuya. Curioso. Te habían enterrado hace una semana y nosotros velándote tarde. La foto era reciente, estabas echada en el jardín y llevabas una sombrilla que a ti misma te daba gracia. Sonreías, siempre sonreías, y ¿por qué no habrías de hacerlo? Si me lo hubieras contado, yo también estaría sonriendo.
Hablábamos de tu muerte, pero nadie mencionaba la causa. Decíamos: qué pena, pobrecita, yo me enteré hace tres días…
Parecía que todos sabían cómo y por qué. Y yo, inquieto por ponerme al día, movía mis dedos con nerviosismo y jugaba con el broche de la carterita. Abriendo. Cerrando. Abriendo y al fin pregunté: - ¿Y cómo fue?
La pregunta pareció irritarle, me miró con los ojos desorbitados infundiéndome culpa y miedo. Creí que no diría nada. El silencio incómodo se hubiera prolongado más si no fuera porque respondió con una sola palabra:
- Despierta.

Esa mañana quedamos en vernos. Al fin me revelarías el secreto y yo te hablaría de un sueño confuso en el que tu padre, ellos y tu muerte te velábamos casi en silencio.
Apareciste por la esquina. Tenías el vestido rosa. Tus tacos en punta resonaban por la calle como marcando el tiempo. Casi no me fijé en la carterita de lana con un broche al medio. Nos dijimos hola y cómo has estado. Estuvimos callados un momento, hasta que me dijiste: - Bueno, ¿te cuento?- Claro, por favor, comienza.
Entonces tus labios se movieron, tomaron aire y se quedaron tiesos. Inmóviles, comenzaron a hincharse un poco y su color ya no era el rojo sino un lila asqueroso. Tus ojos desorbitados me infundieron culpa y miedo. Mis manos alrededor de tu cuello. Pero ya no importaba eso, ni siquiera me interesaba el secreto. Luego vendría tu padre, confirmando tu muerte, y ellos y tu cartera. Y yo, maldiciéndote, porque ya nunca podría saberlo.








La tiranía de las parejas



La calle.
Dos perros blancos, uno azul. Uno pasa por encima del otro, pero se detiene antes. Deviene su cabeza en genitales. El perro azul sólo se acompaña de su esencia negra.
La tiranía de la pareja lo deja atrás.
Deviene su soledad en calavera. Futura. Pronta.
Deviene lacio y turbio. Erosiona la arcilla. Su soledad parada.
La pareja avanza en un tablero de ajedrez chino.
Quisiera tener poder diferenciado. Lo peor es que no se desea esa suerte. Declina su cabeza estrellada. La ruta de los pellejos también desearía un deslizarse más prolongado.
La pareja y el perro de alma negra se suben al mismo auto.
Trituran el óvalo ágape.
Después se bajan y piensan que son sólo dos. El perro ahora es negro y tiene el alma azul. Se ha doblado sobre sí mismo.
Sus pasos trazan una tristeza monocromofílica.

vomitar gaviotas en altamar


Por Duende de Cajón

Una sombra en la esquina me grita algo.Se balancea al caminar, al parecer tiene heridas profundas en el pecho. Sus pasos son pesados, como si arrastrase a la noche consigo. Un viento gélido me traspasa la medula, bien podría arrancarme los dientes con facilidad. El descenso a comenzado. Se siente tan dulceEs como dormir lento en el aire.
Debo estar en el piso o algo así.
Nada es completamente cierto, ni completamente falso...
Los efusivos desvaríos míos terminaron en impactos de sangre alterando el ambiente y la forma real de la calle.
-"¡Que ha hecho! No era necesario insultar al viento. Sus reclamos, parecen peticiones. No puede hacer lo que le venga en gana. Acá no. Aquella personita que me miraba con asombro al verme de tan vistoso color, refunfuño sin mirarme. Era obvio que mi presencia la molestaba y le causaba indigestión.
- Tal vez esta humedad en mi cuerpo no me deje y se confunda con la lluvia.
Otra vez es de noche, o… me he caído en su manto de nuevo. Mi sueño me pesa y se extiende por los suelos, no me deja, no me suelta. Y para variar, el alcohol ha transformado pedacitos del mundo en breves ausencias.
-Sugerencias, recibo sugerencias, señores alguna gentil persona que nos diga que hacer ahora, nadie tiene dinero y las mujeres han emigrado-
No estoy presente, mi cuerpo esta sentado y bebe a placer, pero mi cabeza aun no regresa.
"Vivir no es necesario, Navegar es necesario" Horas, semanas, años pasan sin saludar .Como grandes señores, alzan la mirada presentando solo su palma a mi rostro. ¿A quien me aferro? A quien le quito minutos sangrados. Callar al mismo caos y determinar los pasos a seguir.
- Los tragos estaban bien nomás.- Si, pero no era mucho. - Vos, te cagas al final siempre uno se da modos para arreglar las cosas je je- Bueno, te escucho, al final me da lo mismo seguir acá o irme a caminar un rato. La verdad es que la urgencia es otra. Desearía estar solo pero la soledad retrocede conmigo. - Boludo, mira esto….
Decía bien antes, que yo no era basura, sino la vida que llevaba. Pero, como no ser parte de esta vida que me pide y pide con una sonrisa que me carcoma los huesos.
"Oh. vida de mi vida…Sangre de mi corazón…" parece un buen lugar para esperar tu sombra. No me quejo ni espero que te quejes. "…Que no te asuste la Muerte...". Papel higiénico en pequeños pedacitos, migajas y demasiada basura es lo que tengo en los bolsillos. Como es esto de esperarte sin saber a ciencia cierta si lo que hago va por buen camino o simplemente pierdo el tiempo.
Boca abajo las expectativas cambian. No se respira bien acá abajo. Las lagrimas se secan con facilidad y el hecho de cerrar los ojos me aburre.
"…sino el Amor…".
- "Debes irte, ya lo habíamos discutido. Tu mismo lo sugeriste. Tu voluntad es la de un niño no se si en verdad alguna vez me dijiste algo cierto. Y ahora que te acercas a mi, solo me hablas de poesía y verdades que ni siquiera tu te las crees a cabalidad… por favor vete, ya es tarde."
Como podría hacerlo, como enjuagar mi vida en su seno. El amor y el miedo hacen que el cuerpo reaccione de la misma manera. Pobre locura, ocuparme de ti.
El aire esta tibio y me quedan unas cuantas monedas. Se apaga, se cae, que no me reclame, que no lo haga, un absurdo, un desliz en mi cabeza. Nada más.- Ya, cásate ¡ por Dios, consigue a una buena mujer y cásate, quiero vivir mi vida. Llevo años soportándote. Tu padre hubiese querido algo mejor para ti pero ya ves como son las cosas…. - Ja ja ja eres un payaso. Pao …¡ escucha lo que dice el baboso de tu chico.
- Si hubieras estudiado… pero ¡Noooo¡ tenias que amar el mar ser un artista ni mas ni menos Ja ja ja mmm Eres un borracho ahora dame el dinero que necesito comprarme algunas cosas. Ja ja ja
Lo que me faltaba era ser inspeccionado y no falto quien se brindara a darme tal servicio. Hurgueteo mis bolsillos llevándose lo que pudo. Me decía todo sonriente que, el dinero era mierda y que la purificación de mi alma debía comenzar con el despojo de mis pertenecías… -gracioso muchacho-. Le sonreí por respeto y continué anclado al piso. Sugirió un trago más a sus compañeros y se despidió.
Un trago mas seria necesario, lo seria pero yo no estoy invitado a pesar de que patrocino tal evento. Descansar un poco más. Seria largo el camino y la espera. La misma rabia de ser joven, de sentir a la vida tan eterna y pesada, vivir muriendo, y ver como todo gira y nos envuelve, no queda mas, navegar continuar navegando.
Navegar y no desvariar, navegar…. y no llorar.
s puntos suspensivos, me carcomo ante la real mirada de un viejo morbo, danza de manos y de aullidos. He intentado una estrategia, que al final resultó la ambivalencia de mis sentidos, de escuchar recintos de sabor a mi lado para aplicar sortilegios químicos. Como un auténtico acto de amor que en realidad llega a ser una gorda escaramuza saliendo presurosa de aquella sucia pared.Y si no hablo de las cortinas todo esto no tiene sentido, porque son las únicas que frenan el delirio. Son el ondulante y blanco límite entre el jardín de espuma blanca, de tallos a la deriva, de pensamientos que salieron escupidos y aquella acuarela loca colgada de una maceta rota, que sirvió de sombrero a un enorme girasol que lucha con el asesino. Y el sol me sorprende exhausto, pensando todo esto…Sentado en la cortina vigilando que cada cosa se quede en su lugar, que nada desordene el orden natural.

N° 7



N°7
El artista es creador de belleza. Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte. El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía. Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza.
Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza. No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo. La aversión del siglo por el realismo es la rabia de Calibán al verse la cara en el espejo. La aversión del siglo por el romanticismo es la rabia de Calibán al no verse la cara en un espejo. La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar.
El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo. Ningún artista es morboso. El artista está capacitado para expresarlo todo. Pensamiento y lenguaje son, para el artista, los instrumentos de su arte. El vicio y la virtud son los materiales del artista. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, el modelo es el talento del actor. Todo arte es a la vez superficie y símbolo. Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias. Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias. Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida. La diversidad de opiniones sobre una obra de arte muestra que esa obra es nueva, compleja y que está viva. Cuando los críticos disienten, el artista está de acuerdo consigo mismo.
A un hombre le podemos perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente. Todo arte es completamente inútil. O. W.

N° 6

23.7.08


Contra las imprentas, las editoras y las
grandes librerías, que lucran con la
información y logran parar la difusión
de ideas.
El arte debe ser anónimo, al menos hoy.
Los motivos sobran. Terrorismo artístico.
No farándula. El intelectual, el
poeta, el artista es narcisista, tal vez por
la misma etiqueta que porta.
Rechazamos los nombres, los circuitos
de arte, las editoras e imprentas, los
artistas que contaminan, en todo sentido.
Ofrecemos Tinta y Veneno, para los
que quieran ver plasmar la verdad, poesía
viva...

Silencio..........................................................3
Santos
Vomitar gaviotas en altmar...................................4
Duende de cajón
La tiranía de las parejas..............................................6
Ana
La locura después de las seis.....................................7
Gabo
Silencio.............................................................8
Pablo O.
Gris......................................................................9
Pachu
Abuela lejana
Mata de caña.............................................................10
Muro
Miguel.................................................................11
A un amigo
Juan José.....................................................12
Cadáver exquisito
Cabra Cancha...............................................13
Otra vez
Gabriela......................................................................14
Ultranean
Changalo..................................................................15
El artista es creador de belleza.
Revelar el arte y ocultar al artista es la
meta del arte.
El crítico es quien puede traducir de
manera distinta o con nuevos materiales
su impresión de la belleza. La
forma más elevada de la crítica, y también
la más rastrera, es una modalidad
de autobiografía. Quienes descubren
significados ruines en cosas hermosas
están corrompidos sin ser elegantes, lo
que es un defecto. Quienes encuentran
significados bellos en cosas hermosas
son espíritus cultivados. Para
ellos hay esperanza.
Son los elegidos, y en su caso las cosas
hermosas sólo significan belleza.
No existen libros morales o inmorales.
Los libros están bien o mal escritos.
Eso es todo.
La aversión del siglo por el realismo es
la rabia de Calibán al verse la cara en
el espejo.
La aversión del siglo por el romanticismo
es la rabia de Calibán al no
verse la cara en un espejo. La vida
moral del hombre forma parte de los
temas del artista, pero la moralidad
del arte consiste en hacer un uso perfecto
de un medio imperfecto.
Ningún artista desea probar nada.
Incluso las cosas que son verdad se
pueden probar.
El artista no tiene preferencias morales.
Una preferencia moral en un
artista es un imperdonable amaneramiento
de estilo.
Ningún artista es morboso. El artista
está capacitado para expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son, para el
artista, los instrumentos de su arte.
El vicio y la virtud son los materiales
del artista. Desde el punto de vista
de la forma, el modelo de todas las
artes es el arte del músico. Desde el
punto de vista del sentimiento, el
modelo es el talento del actor.
Todo arte es a la vez superficie y símbolo.
Quienes profundizan, sin contentarse
con la superficie, se exponen a
las consecuencias.
Quienes penetran en el símbolo se
exponen a las consecuencias. Lo
que en realidad refleja el arte es al
espectador y no la vida.
La diversidad de opiniones sobre
una obra de arte muestra que esa
obra es nueva, compleja y que está
viva. Cuando los críticos disienten,
el artista está de acuerdo consigo
mismo.
A un hombre le podemos perdonar
que haga algo útil siempre que no lo
admire. La única excusa para
hacer una cosa inútil es admirarla
infinitamente.
Todo arte es completamente inútil.
O. W.

9.5.08

La decapitación del tiempo

“Para hallar un simulacro de paz necesito aferrarme a un tiempo sin mañana, a un tiempo decapitado."
Emile Cioran



La hoja en blanco me mira con un título solitario en el entrecejo, y me lleva a pensar en aquello que pueden sugerir estas primeras palabras. Es posible interpretarlas como un atentado al tiempo, pero la decapitación no implica muerte. Neruda se encarga del desmembramiento del tiempo, sin que con ello se logre su caída íntegra.

El reloj
siguió cortando el tiempo
con su pequeña sierra.
Como en un bosque
caen
fragmentos de madera,
mínimas gotas, trozos
de ramajes o nidos,
sin que cambie el silencio,
sin que la fresca oscuridad termine,
así
siguió el reloj cortando
desde tu mano invisible,
tiempo, tiempo,
y cayeron
minutos como hojas,
fibras de tiempo roto,
pequeñas plumas negras.

La atracción y repelencia que ejerce el tiempo en nosotros es sublime. No podemos pensarnos sin él. Pensar en el tiempo puede abolir nuestra insignificancia y, a la vez, acrecentarla. No se puede no pensar en él ni aun declarando su muerte, como ya lo hizo antes, sin que se haya conseguido ninguna ventaja sobre su sentencia inapelable.
Lezama Lima encuentra que en el vacío la velocidad es infinita, y entonces deja de existir un tacto que determine el roce de las cosas entre sí; la realidad es detenida, la resistencia se hace también infinita y lo que se esperaba de esa velocidad vertiginosa no es más que parálisis. Las contradicciones llevan a un colapso que no termina de erupcionar nunca; todo se mantiene y nada se contabiliza. Las cosas están y no están, son exactamente lo opuesto de lo que aparentan. En ese vacío no existe movimiento, y en la ausencia de movimiento se halla la forma de matar al tiempo; pero la inmovilidad es posible sólo en el vacío, y se pasa de un problema a otro, tan o igual de severo: ¿dónde está el vacío? Ese lugar donde ya no se cuenta uno en el tiempo, donde se encuentra el cadáver de éste mismo y que seguramente trasciende un olor a mirra, donde la muerte no traiciona a los amantes y queda otra salida separada de la demencia.
El misterio al que aluden los escritores y filósofos cuando se refieren al tiempo no es otro que su medición: un enigma. Agustín refería:
Sé que mi discurso sobre el tiempo está en el tiempo; sé, pues, que el tiempo existe y que se mide. Pero no sé lo que es el tiempo ni cómo se lo mide. ¡Ay de mí, que ni siquiera sé lo que no sé!

Es por esta combinación de fuerzas que se anidan en el espíritu humano que el empecinamiento por preguntarse por el tiempo, con el tiempo, en lugar de convencer al hombre de la imposibilidad que existe en develarlo, le da una fuerza terca para seguir contemplándolo, aunque sea sólo en su imaginación.
La atracción reside en la infalibilidad del tiempo, pues, como condenan:, “el movimiento puede pararse, no el tiempo”, Ricœur; “y aunque no todas las cosas envejecen, mas todas perecen”, Agustín; y “ese ‘desde aquí’… y ‘hasta aquí’ severo, rígido, inflexible”, Heidegger.
Pero, como en todo apasionamiento, el fuego se mantiene necesariamente por alguna coincidencia. En este caso, la naturaleza del tiempo coincide con la distensión del espíritu humano, según lo que se puede intuir. Heidegger nos dice que podemos comprender nuestro existir por la intuición de lo que es el tiempo. La identificación está también, como dice Octavio Paz, en que “el tiempo no está fuera de nosotros, ni es algo que pasa frente a nuestros ojos como las manecillas del reloj: nosotros somos el tiempo y no son los años sino nosotros los que pasamos.”
Esta superposición y penetración del tiempo en nosotros, la separación inimaginable, nos asfixia. El tiempo nos estorba, invade nuestra individualidad. Es necesario volver a pensar si el tiempo existe, si es o no es; de ello depende nuestra tranquilidad. Si siguiéramos a Heidegger, pensaríamos: “el tiempo no es, pero el uso cotidiano del lenguaje nos obliga a decir que es”. “El tiempo no es nada en sí. No hay tiempo absoluto, ni una simultaneidad absoluta. El tiempo es aquello en lo que se producen acontecimientos”. Por otro lado, el argumento escéptico sostiene también que “el tiempo no tiene ser, puesto que el futuro no es todavía, el pasado ya no es y el presente no permanece”.
Con estas consideraciones aparentemente podríamos librarnos del ser del tiempo, pero negar éste sería una negación de nosotros mismos, por la identificación que es esencial. Quisiéramos abolir esa simpatía fuera de la voluntad que no nos permite negar el ser del tiempo; quisiéramos viajar al espacio y volver a la tierra sólo para ver a los que conocíamos, viejos, acabados; ver que ellos son el tiempo, que han pasado, que dentro de poco ya no estarán más, ver su sin-retorno lejos de nuestra existencia. Quisiéramos separarnos de nuestra naturaleza, quitarnos esa esencia fútil. Tal vez una respuesta sea no pensar el ello. Como medita Sartre: “me pregunto si el único medio de salvar uno su juventud no será olvidarla”. Muchos somos mártires de la juventud sólo por sentirla.
No sabemos cómo entender el presente (sobre todo el presente), porque se mide tan solo el pasado y el futuro; en el momento de reconocerlo no existe más que espera y memoria. El presente es lo que no permanece y lo que no tiene extensión, según cierta concepción. Según Ricœur, el presente es triple, pues el pasado y el futuro están en él. El presente contiene una multiplicidad interna. “Así, el presente es pasado por el recuerdo, y es futuro por la espera”, sin dejar de ser al mismo tiempo el punto, indivisible. El poeta alemán Meister coincide, en su poema Ahora:
Ahora:
un septiembre,
por la tarde.
AHORA
es hace tiempo.

Se busca un escape, deseando tal vez que como para la realidad existe una irrealidad, para un tiempo exista un no-tiempo, o una forma de éste que haga soportable la faz drástica de su discurrir. Se busca un camino sinuoso, un atajo, una curva de Olguín que nos permita huir con honores. Se ha considerado la existencia de un tiempo cosmológico y un tiempo fenomenológico, y se han ocupado de espiarlo los físicos y filósofos.
Desde una lectura de Ricœur descubrimos un tiempo distinto, un tiempo Godot, destructor de realidades absolutas. Nos dice: “la especulación sobre el tiempo es una cavilación inclusiva a la que sólo responde la actividad narrativa”. El tiempo propio a la narración y a la historia para Ricœur es un tercer tiempo, que se encuentra entre el cosmológico y el fenomenológico. Manuel Maceiras nos dice también: “el tiempo como realidad abstracta y cosmológica adquiere significación antropológica en la medida en que puede ser articulado en una narración”.
Es por ese camino que encontramos una respuesta, una manera de decapitar al tiempo, de librarnos aunque sea por momentos de ver la máscara tenebrosa del tiempo en el aire, en todo lo que rodea al aire, al vacío y lo que nos circunda y se muestra a nosotros. El tramar constantemente, el crear historias, el navegar dentro el tercer tiempo, es escribir, al fin, es cambiarle el lugar a la cabeza del tiempo. De cabeza, la cabeza en el mueble que está lejos de su cuerpo; el tiempo pierde la cabeza, deja de mandar, está destronado.
Se trata de afirmar que el tiempo está en nuestro interior, pero no como nuestra esencia forzosa e incómoda, sino en nuestras elaboraciones mentales, siendo producto nuestro, de nuestra imaginación o razón, creado por la misma necesidad que se creó en nuestras mentes el amor, la felicidad y dios.
El tramar es decapitar, es quitarle la cabeza, es de-mencia. Si alegamos demencia no nos será difícil ver un tiempo sin cabeza corriendo alrededor de nuestras almas, totalmente indefenso, como un bípedo plume bruno y a punto de ser devorado por otra ave: el ruiseñor devorador del tiempo, de Stevenson, o, con más seguridad, el ser humano que trasciende.

por Alejandra


Pantagruelion






por Paola Lambertin- aeropolilla@hotmail.com

Leones azules (de la noche)



Vértigo cuando las palabras pierden sentido. Sucede. Entonces debo sostenerme al suelo con firmeza. Nunca cerrar los ojos, nunca dejarlos escapar. Pero no hablaré de muerte, todos lo hacen. Hay otras cosas, sí, esas que me mantienen encerrado, intentaré nombrarlas.

Se sucumbe sin esfuerzo y no sucede nada, nada, nada. Se podrían tomar los manubrios y pedalear, pedalear, pedalear. Imposible hacer algo, las cosas son silentes y amenazantes, hacen prevalecer su imperio. Los huesos se ponen tensos. Nada se quiebra y sólo un insoportable estarse siendo. Pero nada de eso, está de más decirlo pues las cosas tienen manos, infinitas prolongaciones, orificios invisibles como ojos.

Ahora olviden y miren, mis manos están podridas. Tal vez piensen que hago entre tantos cuerpos y leones. ¿Qué hago entre tantas manos muertas, entre tanta suciedad de visiones? Prefiero evitar pensarlo, no pregunten nada.

Quisiera que escuchen al niño reírse, reírse y cantar, cantar y matar. ¡Miren, el niño ha salido! Los leones caen dormidos. Ahora podemos dejar de ocultar. El niño no me deja decir. Todas las voces son suyas, suyas y de los leones, que saben todas las palabras.

En las noches los leones fosforescen en un intenso azul y junto a ellos algunas voces se estiran como chicle y envuelven el cuerpo. No lo puedo evitar y me pongo a llorar. Lloro sin tristeza, sin sufrimiento, lo disfruto. Y la oscuridad es mi cuna, las paredes no existen. Los leones son también mares de leche, amamantan al niño, que sueña, que sueña algo, algo sufre mucho, todo ello pareciéndose a todo. Espero diciendo palabras en silencio. Si intento algo más, los leones rugen, rugen y se retuercen en sufrimiento azul. Ahora puedo decir.

¡Escuchen, escuche! No queda mucho tiempo. Quiero decir, escuchen: los leones azules del niño, que el niño duerme amamantado por los leones que fosforescen, que fosforescen como mares de leche en la soledad, en la soledad son formas de buscar la cuna, la cuna duerme donde duerme el que sufre, el que tiene sufrimientos azules, también el que tienen sufrimientos violetas, verdes, amarillos. ¡Escuchen, escuchen!: la noche de los leones azules que giran en la leche, la leche envuelve el cuerpo del niño que desaparece en el fondo de la cuna, en el fondo donde sólo existen las palabras con silencio, con silencio parecido al chicle que se estira como el tiempo, que el tiempo cuando no pasa nada, y no pasa nada, nada de lo que un león azul durmiendo, llorando, susurrando diría en todo lo que dice…¡silencio! Escucho los pasos. Los leones, ellos, sacuden una garra, luego la otra, estiran las piernas, ellos…

Ahora de nuevo están mis manos, árboles antiguos secándose en la fosforescencia azul. Las cosas continúan, olviden, déjenme solo. No dije nada, lo siento, no dije nada.


por Ignacio Lavayen

La Heladera gigante



Martes 03/04/06

Un camión de mudanzas se ha estacionado en la puerta del edificio, y los empleados de la empresa están metiendo las cosas. Ya han pasado treinta minutos desde que empezaron. Hasta el momento ya he visto trastos: una cocina, aparadores de libros, una computadora, un televisor, de los cuales me ha llamado la atención una heladera (por su tamaño) y dos camas. Parece que la estadía de los nuevos vecinos no va a ser corta y que se tratará de una familia.

Martes 03/04/06

Llegamos a las tres de la tarde sin ningún contratiempo. Jack estaba un poco cansado, me dijo que iba a tomar una siesta. Antes le ofrecí algo liviano para comer. Me parece que el departamento es muy pequeño. No le diré nada a Jack por el momento, porque tardamos en decidirnos para venir acá. Lo bueno es que el lugar es muy céntrico y hay de todo. Es la primera vez que viviremos en un departamento. Esperemos a ver si fue una buena inversión.

Miércoles 04/04/06
Los nuevos vecinos me hicieron una visita en mal momento. Estaba en mi ducha calientita cuando escuché el timbre. Fui a la puerta maldiciendo al idiota que me interrumpió porque seguía enjabonada. Abrí la puerta y me habló este tipo, Jack, que se presentó bien educado. Me estiró la mano y, al mismo tiempo, me presentó a su esposa. La señora se llama Sú. Él seguía hablando y yo pensaba “¡Qué mujer!”: dientes ordenaditos y cabellos churcos. Estaba con una falda, que debajo, tenía unas piernas bien contorneadas, en fin, una mujer lindísima. Luego de verla mis blasfemias se callaron. Mientras ambos contaban de su traslado me dijeron que estaban buscando ampliar su departamento, y que, para eso, requerían tomar mi cuarto. Yo, apenado (bueno, no tanto), les respondí que no se me pasó por la cabeza la idea de venderla. Mientras tanto, yo pensaba “Que se vaya al diablo éste”. En ese momento (en que les negué el departamento) parecía que Jack me había entendido. Me pidió disculpas y me dijo que cuando quisiera, Sú, podría enjuagarme el cuerpo. Creo que estos nuevos vecinos están un poco locos.

Jueves 05/04/06

Ayer tratamos de acomodar el conservador pero no cabe en ninguna parte, el departamento es muy pequeño y Sú terminó por decirme que el departamento no le convence. ¡Ella misma lo eligió! Es una verdadera lástima porque necesitamos el conservador con suma urgencia. Sú tuvo una idea: me comentó que podríamos proponerle al señor Aguilar un pago para que nos guarde el conservador, ya que, finalmente, tiene bastante espacio en el cual podía acomodarlo. Me parece una buena sugerencia.

Sábado 07/04/06

Hablamos con el señor José Aguilar y ese estúpido no quiso aceptar ningún dinero. Veremos qué se puede hacer para convencerlo, por el momento no podemos hacer nada porque es un hombre fuerte y podría aplastar a Jack de un golpe. Se ve que ejercita sus músculos y que es muy agradable, es bien parecido… pero estúpido. Noté que Jack se siente intimidado ante su presencia, por eso no se atreve a decir nada más.

Lunes 09/04/06

Hoy pasó algo increíble: la señora Sú me ha invitado a comer en su casa, el miércoles en la noche. Me ha hablado de una forma bien rara. No sé si su esposo sabrá, pero qué me importa si al final quiere que me la tire. ¡Me la voy a tirar! Ojalá que quiera. Está bien buena. He pensado en lo de guardar la heladera: creo que las circunstancias me obligan a hacerlo. Perece que tienen plata.

Lunes 09/04/06

Sú invitó a José a cenar a sugerencia mía, creo que ella no se hubiese animado. Espero que José no se moleste porque tomé su periódico prestado sin su permiso esta mañana.

Recordatorio: Debo entregar el proyecto al señor Smith para el día viernes 13/04/06 a hrs. 19:00.

Martes 10/04/06

Hoy me encontré en las escaleras con el señor Aguilar. No pude evitar coquetearle y él me miró de pies a cabeza, se notaba que me desvestía con la mirada. Me invitó a pasar a su departamento para que veamos donde podíamos acomodar el conservador. Quedé sorprendida porque pensé que no quería guardarlo y pensé “debe necesitar dinero”. Entré y él cerró la puerta. Me dijo que le disculpara, que no había tenido buenos días en la semana y que había pensado nuestra oferta. Me invitó a tomar asiento. Cunado se dio la vuelta me sentí tremendamente excitada. Volvió con una taza de café mientras yo le miré fijamente. Él se sintió nervioso, lo sé por su gesto, creo que le gusto mucho. Luego comenzó a tocarme el pezón (que demostraba mi excitación) y empecé a gemir suavemente (¡cómo les gusta a los hombres eso!). Me acerqué y le toqué los brazos y el abdomen. Lo miraba hacia arriba y descendí lentamente hasta su bragueta y la mordí. Me paré y le dije que le esperaba el miércoles. Me agarró por detrás pero pude contenerlo. Creo que el miércoles será increíble.

Miércoles 11/04/06

Ésta es la noche. José vendrá las 19:00. Espero que le guste la idea. Los hombres como el suelen ser conservadores; sin embargo con el pasar de las horas accederá como la mayoría. Siento una tremenda excitación a pesar de lo temprano que es. Ya casi tenemos un departamento más grande.

Recordatorio: Entrega presupuesto lunes 15/04/06 a las 16:00.

Jueves 12/04/06

Ayer nos dimos un verdadero festejo. Casi fue romano. La velada estuvo magnífica, José estuvo maravilloso y Sú está muy contenta, yo no podría expresar mi satisfacción; sin embargo me apena el hecho de que sobró comida. Creo que él no tenía ni la menor idea que yo les acompañaría a la velada. Lo bueno es que después de unos tragos cambió un poco su expresión pero, finalmente, no aceptó divertirse con Sú y conmigo al mismo tiempo. Tuvimos que dormirlo. Hoy comenzaremos a derribar la pared a las 15:00. Tendremos que conseguir un toma-corrientes porque José no tenía ninguno con tres entradas, esperemos conseguirlo. Aunque José era un buen hombre era demasiado conservador. Luego de colocar al conservador en la heladera, Sú fue a buscar a un electricista. ¡Ésta fue una magnífica inversión!

Carta de José Aguilar a su madre

Hola, mamita. Te cuento que el viernes voy a estar por allá gracias a un dinero que me ofrecieron unos vecinos para que les guarde una heladera.
La verdad no sé para qué la utilizan. Siempre está echada llave. El otro día quise guardar unas verduras pero no quisieron que la abra. Dicen que está un poco mal. Parece que estos amigos tienen harta plata y voy a aprovechar. Bueno, mamita, te cuidas que ya voy a llegar. Un beso.
Te ama
José

Nota de prensa
EL DIARIO, 21 de diciembre de 2006

La Paz │AGENCIAS

La Policía Técnica Judicial (PTJ) encontró ayer el cuerpo, ya sin vida, del desaparecido José Aguilar Dávila (26), en un refrigerador de su departamento junto a otros cadáveres aún sin identificar.


Los cuerpos presentaban múltiples desgarramientos que iban desde el cuello hasta la región pélvica. El Jefe de la policía, Jacinto Peralta, aseguró que se trataba de mordeduras, pero que “aún no se sabe qué o quién las produjo”.


por Nesfarunfa



De Lirio



“Las palabras no son jamás locas (a lo sumo son perversas)”
Roland Barthes

Las palabras se parecen a los dibujos que hacemos de niños: espectros y siluetas débiles en apariencia. Nos retratan. Si desesperamos o entristecemos, luchamos con la misma fuerza con que las palabras luchan por alcanzar las cosas. Estiran las manitos como soles primitivos, como arañitas aplastadas accidentalmente entre las páginas de un libro.

Cuando no llegan a las cosas, cuando no se las ha entendido, padecen de muerte súbita, como el niño que no supera una crisis de hambre, de llanto, de abandono, y se ausenta de sí mismo para dejar de sufrir.


Siento que no tengo las palabras. Ellas están por ahí viviéndome. Son las que sienten la secuencia entera del orgasmo por mí cuando vivo, según yo, las situaciones al límite. No puedo explicar de otra manera que ahora las retrate, unas seguidas de otras, con el ego de un maestro: las siento y planto para que me vean. Postradas, babean. A las menos precisas las he citado. Se aburren. Bostezan. Ellas son para la vida. Nombran mis sensaciones antes de tiempo. Piensan antes que yo. No les es necesario un pensamiento fuera de ellas. Ellas tienen mis experiencias. Todas. Ellas me relatan lo que sienten, para que yo me haga un bosquejo de lo que es la vida, para que yo nombre lo que siento. Mi ignorancia, ésa, no les pertenece. No sé siquiera lo que se sentirá vivir. Sólo escucho y me manipulo. Soy imitación. ¿Cómo sentirán las palabras que nombran, que se nombran porque son? Mi ignorancia no me deja verlas. ¡Cuántas serán!

No vivo porque no conozco las palabras.

Por la costumbre, me he familiarizado con algunas pocas. Pero, la ignorancia…
Cómo quisiera sentir la vida. Soy sólo imitación. Finjo todo el tiempo, hasta cuando finjo no saber que finjo.



Mis sueños están atiborrados de abandonos.

¿Cuánto daño puede hacerme el abandono si no lo nombro, o lo nombro como cantando un rap? Que se pase. Que se abandone y me abandone el abandono. Sólo nombrándolo va a ser, y ya fue. Que las personas también pasen, como el abandono, como las palabras que nombran al abandono para que llegue y se vaya. Ellas, las personas que abandonan, también son nombradas; como en una fila de hormiguitas sus letras marchan para esconderse y desaparecer. Se van con sus nombres. Entonces está la paz. No es venganza. Ellas se van con sus palabras, con sus malos deseos. Se van. El mundo no es tan grande, ni sus personas, ni sus abandonos.
A eso se reducen las personas. A palabras que las llaman: acaba de dejarme un hongo con ego de jirafa. ¿Y qué? Las palabras también me dejan y se dejan dejar. Yo puedo dejarlas. Las abandono, putas. Y así nomás no pueden responderme lo mismo. Necesitan una boca, una voz, una conciencia herida para decirme: ¡Te dejo, puta!

En esta soledad, yo gano.

Camino al paso de mi sombra. Como campanillas, las palabras suenan a cada golpe de talón. Van colgadas de mis cabellos siguiendo a la soledad callada. Se retuercen por decirme algo que no pienso. Mis ojos sangran con su presión. Voy goteando pedazos de vidrio. Algo se ha quebrado dentro. Ahora las campanillas gritan. Tengo gargantas atravesadas en los cabellos. Se regenera el paso. El cabello crece.

Quisiera ser calva.

Las campanillas están dispuestas en bocas que se abren rojas con el último paso y muestran el paladar.


Me confunde.

Hay una palabra que se deja llamar, si no es por su nombre, al menos por alguno. Pensando en ella el pensamiento se me ha puesto color de lata. Sabe a muerto disfrazado. El todo está dispuesto a crecer en ella y a renacer cada vez. Voy a nombrar su cuerpo entero. Cada semipalabra nacerá con la carne. El cuerpo no me hallará. El sonido no es necesario para crearla. La nombro en mi silencio. Mi miedo de sueño me pide que calle y escriba. La saliva es producto del frío.

Sus letras me miran con los ojos llenos de preguntas. Mis sueños de mutilarla se convierten en aconteceres cotidianos. En el preámbulo, soy la redundancia en la espera de la extrañeza, los círculos en el acento de la palabra.

No puedo mentir ni con tinta ni con letra.

La he buscado a ver si era una verdad. Las hojas se desbaratan con nada más que ella. No se ve nada, pero aún hay sonidos. Ella camina a tientas bajo formas iletradas. Su boca se abre un poco, y respira. Por ella es posible la agonía crónica. El silencio son sus manos destrozándome.
por Alejandra